Ratan Gazmere, Bután

zoom Ratan Gazmere, ex preso de conciencia, 1994.

Ratan Gazmere fue detenido, torturado y encarcelado en 1989 en Bután. Sólo dos letras –“A” e “I”– en la espalda de su esposa iniciaron una campaña que condujo a su liberación y la de centenares más

  • Cientos de miles escribieron cartas de protesta.
  • 313 presos políticos liberados.
  • Se prohíben las cadenas en las prisiones de Bután.

Ratan Gazmere y otros cinco hombres fueron detenidos en noviembre de 1989. Fueron acusados de traición, torturados y detenidos sin juicio. Recluidos en aislamiento, les dijeron que pasarían el resto de su vida en prisión. 

¿Su delito?: repartir folletos que criticaban la represiva política de integración cultural del gobierno butanés. 

Esta política impone normas culturales del norte de Bután, incluido un código de vestimenta, a los hablantes de nepalí del sur del país. Desató disturbios masivos, y miles de hablantes de nepalí huyeron del país.

Visita profética

Ratan finalmente pudo recibir una visita de su esposa, Gauri, en presencia de un agente de policía. Sentado junto a ella y fuera de la vista del policía, trazó repetidamente las letras “A” e “I” en la espalda de Gauri. Gauri se quedó confusa, pero sus amigos sugirieron que quizá él quería que se pusiera en contacto con Amnistía Internacional, cosa que ella hizo de inmediato. 

Así, se inició una campaña que movilizó a miles de nuestros miembros. En 1990, Ratan fue declarado preso de conciencia. En septiembre de 1991 fue nombrado preso del mes en una de nuestras primeras acciones de membresía. 

La acción tuvo un impacto decisivo, recuerda Gauri: “Supe que a la oficina de correos estaban llegando cientos y miles de cartas en apoyo a Ratan.” Finalmente, en noviembre Gauri recibió una carta del propio Ratan.

Liberado

“Tras la campaña de preso del mes de 1991 -dice Ratan-, aumentó la presión sobre el gobierno butanés en mi favor, hasta conseguir una mejora en el trato y mi excarcelación temprana.” Ratan fue liberado en diciembre de 1991. 

En enero de 1992, Amnistía Internacional pudo visitar Bután por primera vez. Un mes después, el rey de Bután declaró una amnistía, y liberó a 313 presos políticos. Además, el gobierno prohibió el uso de cadenas en las prisiones e invitó al Comité Internacional de la Cruz Roja a visitar las prisiones de Bután regularmente.

Tras su liberación, Ratan y Gauri se fueron a los campos de refugiados de Nepal. Allí, él trabajó en defensa de los derechos de los refugiados butaneses, y vivió como refugiado 18 años antes de asentarse en Australia. Ha trabajado con ONG internacionales y locales y, como miembro de Amnistía Internacional, sigue trabajando por los derechos de los refugiados. 

“Amnistía Internacional me salvó la vida -dice-. Sé que, sin su apoyo y sin todas las cartas que envió la gente, estaría muerto o en la cárcel. Sin embargo, soy libre.”