La campaña

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Las armas avivan los conflictos, la pobreza y el sufrimiento. La campaña “Armas bajo control” se inició en 2003, siendo testigo del coste humano de los abusos causados por las armas, con el objetivo de lograr un control más estricto del armamento convencional.

Sin un control estricto, las armas seguirán avivando los conflictos violentos, la represión estatal, la delincuencia y la violencia doméstica. A menos que los gobiernos actúen para detener la proliferación de armas, se perderán más vidas, se cometerán más violaciones de los derechos humanos y se negará a más personas la oportunidad de una vida digna.

Amnistía Internacional, junto con Oxfam y la red Acción Contra las Armas Ligeras (IANSA, por sus siglas en inglés), trabaja para la aprobación en la ONU de un Tratado Internacional sobre Comercio de Armas. Este Tratado debe prohibir expresamente cualquier transferencia de armas que pueda ser usada para violaciones de los derechos humanos, para alimentar los conflictos o que entorpezca el desarrollo de los países.

De esta manera, se comenzaron las acciones en el 2003, año en que se realizó una campaña llamada “Un millón de rostros” por medio a la cual se entregó al entonces Secretario General de la ONU el petitorio con un millón de rostros de todo el mundo pidiendo un control sobre las armas y la creación de un Tratado de Comercio de Armas.

Desde ese entonces, 153 países en la ONU votaron a favor de la creación de una Tratado Internacional de Comercio de Armas que regule el comercio y fines de las mismas; y se han realizado distintas actividades para el seguimiento de la creación y redacción de este tratado.

En octubre de 2008 se concretó un nuevo apoyo a un futuro Tratado Internacional sobre Comercio de Armas, cuando 147 estados miembro de la ONU apoyaron la continuidad del proceso de creación del Tratado.